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MONS. ALFREDO SILVA SANTIAGO
"Hacer de todos los hombres una sola familia" (D. Sopeña)
 
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Un lugar de crecimiento y desarrollo personal
A partir de 1981, bajo disposiciones legales se cambia de nombre a la Universidad Obrera, llamándose Centro de Educación Integrada de Adultos "Monseñor Alfredo Silva Santiago".
Es un Centro particular subvencionado y una de las características de nuestro establecimiento es que acoge a estudiantes desde los 15 años de edad (niveles básicos) y 18 años (niveles medios), como una respuesta a la búsqueda y derecho a crecer como persona, razón por la cual, tiene como objetivo central:

"PROMOCIÓN INTEGRAL DE LA PERSONA"

Lo que se traduce en el desarrollo de valores como: solidaridad, fraternidad, servicio, búsqueda del bien común, contribuyendo a crear un ambiente de estudio y familia.

Preocupados de entregar un servicio de calidad dispone de orientador, psicopedagogos, profesores especialistas en sus áreas, enseñanza personalizada, laboratorio de computación, proyecto enlace, biblioteca y centro de recursos audiovisuales, talleres técnicos especializados, central de apuntes y casino. Además, cuenta con el reconocimiento del Ministerio de Educación.

Cuenta con cursos de enseñanza básica, media
(dos años en uno) y técnicos en: Computación,
Armado y mantención integral de PC,
Peluquería Unisex, Electricidad (instalación domiciliaria), Gastronomía, Repostería,
Auxiliar administrativo y Moda.

Recuerdos de la Ex-Universidad Obrera
La Universidad Obrera fue fundada el 16 de Mayo de 1948 por Monseñor Alfredo Silva Santiago, Arzobispo de Concepción. El funcionamiento y dirección era en el castillo Zulaica, antigua construcción estilo medieval con fortificaciones y torres que se alzaban dándole un aspecto legendario, ubicado en la calle Las Heras 681, Concepción. Su primer rector fue Mons. Ramón Harrison, secundado por la Directora Srta. Teresa Sánchez y el Inspector General don Oscar Soto.
Su objetivo primordial era:
ELEVACIÓN MORAL, CULTURAL, SOCIAL Y TÉCNICA DE EMPLEADOS Y OBREROS”

En sus comienzos impartió las siguientes especialidades para las damas: dactilografía, primeros auxilios, modas, peluquería y economía doméstica. Para los jóvenes: electricidad, mecánica de automóviles y peluquería. El número de estudiantes llegó en ese momento a 200.
El Arzobispado de Concepción encomendó su administración y mantención al Instituto Catequista Dolores Sopeña.